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TOLERANCIA RELIGIOSA Y LOS CATAROS

HISTORIA DE LOS CÁTAROS: VIDA Y COSTUMBRES DE LOS CATAROS

TOLERANCIA RELIGIOSA Y LOS CATAROS

Como tantas otras veces ha sucedido a través de la historia, hubo un primer periodo con respecto a los cataros y otros credos, una tolerancia en busca de la verdad y una competitividad que a todos beneficiaba y hasta enriquecía mutuamente en el juego intelectual de sus respectivas visiones religiosas.

Este periodo tolerante se pudo mantener antes de la entrada en liza de los intereses de los estamentos superiores, concretamente hasta el año 1209, donde entre los cataros y valdeses, o bien cataros y católicos, hubo empeño en la organización de conferencias, cuya única razón era poner variación en sus vidas a pesar de las llamativas contradicciones entre estas tres religiones, buscando en los recitales trovadorescos una mayor dinamización en sus vidas.

Aun sabiéndose poco de estas conferencias, destaca una celebrada en el año 1204 presidida por el rey Pedro II de Aragón, litigando con el el obispo cataro Bernad de Simorre y los perfectos con los legados Pierre de Castelnau y fray Raoul, se desconoce la decisión de los jueces, aunque se supone debió ser a favor de los cataros, que como diríamos coloquialmente hoy día, estaban en racha.

Esto da una muestra de la influencia catara existente, y sobre todo el talante aperturista del sur de Francia en la región de Languedoc. Se ha podido constatar el debate en el año 1206 entre Santo Domingo de Guzmán y el antiguo canónigo convertido ahora al catarismo, el perfecto Thierry de Nevers, ya que aun a muy pesar de los presentes, que pretendían expulsar a los cataros, se vieron ganados por la. elocuencia de Santo Domingo.

En el año 1207 se celebró la conferencia creada por el conde de Foix en el castillo de Pamiers, siendo los participantes Santo Domingo, el obispo de Tolosa Foulquet, el obispo de Saint-Lisiers, Osma Navarre, con la presencia también de varios valdenses y cataros, asistió a los debates Esclaramonda de Foix, la cual al querer intervenir en en las conversaciones, el misógino Fray Estevan de la Misericordia, le amonestó con la célebre frase “Señora, id a hilar con vuestra rueca, no os corresponde tomar la palabra en una asamblea como esta”, la conferencia de Pamiers fue tan importante, que un grupo de “Pobres de Lyon”, así como el árbitro de aquella asamblea Arnau de Campagnac, y Durán de Osca, que aun faviorables a los valdeses, se convirtieron al catolicismo.

Otra memorable conferencia, de la que se habló mucho. Transcurrió en el salón del castillo de Guillem de Durfort en Fanjeaux, actualmente convento de las dominicas, en esta sala damas y barones rodeando a los señores de Fanjeux, presidiendo Guillém la reunión, la parte contraria, escriben en unos libretos o libelli a las conclusiones en que han llegado, resumiendo sus argumentos que juntos ante la presencia de Santo Domingo defienden sus tesis. Los árbitros al menos murmullo de la sala, imponen silencio absoluto, llegando al centro de las discusiones esta vez sobre otro Amor que aun siendo común a las dos partes, cada cual discute sus particulares argumentos, y como ninguna de las dos facciones llegan a un equilibrio de la balanza para emitir un resultado, es entregado al Juicio de Dios, en la ya conocida quema por el fuego de la chimenea de dichas conclusiones por ambas partes, ante la presencia de Santo Domingo, Dios impide que el “Libro de la Verdad”, se queme, en cambio el de los cataros, naturalmente si es consumido por las llamas, realizándose el milagro de Fra Angélico, que se ha hecho célebre en toda la cristiandad, y además por tres veces consecutivas. Chocando las páginas de los católicos en una viga del techo, chamuscándola con un fuego inmaterial. Esta es la leyenda que se explica de la viga, que aun hoy en día puede verse en este convento.