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SIMON DE MONTFORT

HISTORIA DE LOS CÁTAROS: PROTAGONISTAS EN LA CRUZADA CONTRA LOS CATAROS

SIMON DE MONTFORT

Personajes importantes que se vieron involucrados en las luchas contra los cátaros

Fue Simón de Montfort un controvertido personaje, primer adalid de la cruzada contra los cátaros, responsable del cambio fundamental que sobre las tierras de Occitania y el Languedoc ejerció tan poderosamente, dando un importante giro en la historia de Francia como de las aspiraciones del reino de Aragón y Cataluña puso sobre estos territorios sureños.

Si hemos de creer todo lo que se ha contado sobre la figura de Simón de Montfort, también tendremos que hacer un esfuerzo de credibilidad escuchando a las dos partes en litigio, de aquellas guerras contra los cátaros. Por parte de los católicos del norte de Francia, Simón de Montfort, fue un caballero de rancio abolengo, de una moral intachable, justo con el enemigo, fiel a sus convicciones, y sobre todo un creyente a toda prueba por su religiosidad católica de Roma, que le hacia cumplir asiduamente con los ritos eclesiásticos, incluso la asistencia a misa antes de entrar en combate.

Exageración tanto de unos como otros, en cuanto a virtudes-defectos de Simón de Montfort. En una cosa todos ellos estaban de acuerdo, sus indiscutibles aptitudes guerreras, como estratégicas, de sus incursiones en territorio enemigo, referente a su religiosidad, también coincidían ambas partes, demostrándolo sobre todo el haber sido fiel a su mujer Alicia de Montmorensy, durante toda su vida, echo excepcional en toda la Edad Media, donde, el repudio, o concubinato estaba a la orden del día.

Aun así, Simón era de una crueldad poco imaginable hacia sus enemigos los cátaros, siendo temido y odiado por todos ellos, además de su desmedido afán de poder.

Junto al legado papal Arnau Amalric, participa en el asalto de la ciudad de Beziers, donde tuvo lugar la ignominiosa matanza de todos sus habitantes, sin distinción de sexos ni edades, por haber apoyado la causa de los cátaros y no rendirse ante las fuerzas de los cruzados, Amalric, le nombró vizconde de Beziers en substitución del depuesto y prisionero Ramón Roger Trencavell, Simón de Montfort asalta Carcasona, junto con otros caballeros, tras lo cual pide al Rey Pedro el Católico, le cediera todas las posesiones, que le deniega en un primer momento.

Otro episodio importante en la vida de Simón de Montfort, fue la Batalla de Muret, cerca de Tolosa, donde se enfrentó a Pedro I de Aragón, con unas fuerzas muy inferiores a los cátaros, ante los cuales el rey Pedro II, si bien de convicciones católicas, se inclinó hacia los cátaros al ser vasallos suyos y pertenecer al condado de Tolosa, lugar este que el rey no quería desasistir, a causa de sus pretensiones en la dominación del Languedoc, y formar parte del Condado de Cataluña.

Pedro el Católico, tuvo desavenencias con Ramón VI de Tolosa, en cuanto a la forma de proceder al ataque contra los cruzados, quiso igualmente el rey catalán, salir al campo de batalla al frente de sus tropas, que a pesar de ser un contingente superior al de los cruzados, su organización de batalla era del todo muy deficiente, sin gran coordinación entre sus mandos, que actuaban todos por su cuenta, en cambio Simón de Montfort, aun contando con un ejército muy inferior, estaba bien organizado y planificado, más aun con la estudiada estrategia de Simón, el cual escogió a treinta de sus mejores guerreros, a fin de localizar al rey Pedro II, para asesinarle, lo que ocurrió, aun la tremenda defensa que él hizo, matando a varios cruzados antes de caer muerto, por lo que su ejército huyó en desbandada, acabando con las esperanzas dominantes de Cataluña sobre Occitania.

Una de las crueldades protagonizadas por Simón de Montfort, ocurrió en la conquista de la ciudad cátara de Bram, que no consintió entregar sus muros a pesar del trágico fin de Beziers, por lo que Simón, capturó a los supervivientes de Bram, sacándoles los ojos, amputándoles, manos, nariz, orejas y labio superior, menos a uno de ellos al que dejó un solo ojo, a fin de poder guiar a sus compañeros de infortunio, hasta Lastours y poder así explicar lo ocurrido en Bram, a modo de advertencia hacia los cátaros que optaran por resistirse a los cruzados.

En el año 1211 le toca el turno a Lavaur, en donde captura 400 cátaros y los conduce a la hoguera en Laurac, el espeluznante relato de la Dama Giranda hermana del cátaro Eimeric, la cual es lanzada al fondo de un pozo estando embarazada, respondiendo con grandes piedras a sus gritos de piedad por su hijo, acto seguido son degollados 80 caballeros cátaros.

A Menerva acuden un sinfín de cátaros, creyéndose seguros, cuyo señor Guillem de Menerba propone a Simón de Montfort, la rendición de la ciudad, a condición de no ser castigados sus habitantes y perdonar a los cátaros que en ella se han aposentado, Montfort, en un arranque de generosidad, acepta las condiciones, pero los cátaros se niegan a adjurar de su herejía, por lo que Simón hace quemar a 150 perfectos.

Tras todas estas conquistas contra los cátaros de Simón de Montfort, el papa Inocencio III, se ve obligado a concederle en pleno Concilio Lateranense en 1215, las tierras conquistadas, y aunque el rey de Francia Felipe II Augusto, no le concede mucha importancia a este hecho, se reúne con Simón en Melun, y ante toda su corte le felicita confirmándole en sus posesiones territoriales

La intención de Simón de Montfort, es conquistar Castelnaudary, pero decide pasar el invierno en Castres preparando el ataque, ente tales perspectivas se organiza una unión cátara, con Raimundo VI, Ramón Roger de Foix, Gastón de Béarn, Hugues de Alfaro y Savay de Mauleón, con un total de 5000 hombres apostándose cerca del castillo de Castelnaudary, Simón al enterarse pone en pie de guerra a 500 soldados, pero tiene libertad para salir del castillo incluso a vendimiar, fuera de las murallas, llegándole noticias a Montfort de los refuerzos, que de Carcasona se encaminan hacia el campo cátaro, a los que ataca y vence, pero los 5000 cátaros que asedian el castillo de Castelnaudary, no le dan importancia a tal acción bélica, al considerar esta plaza poco importante, así que levantan el asedio y se retiran, no sin antes quemar todas sus máquinas de guerra.

Otro hecho relevante de Simón de Montfort, lo constituye, la creación por su parte de los Estatutos de Pámies, en noviembre del año 1212, convocando a obispos y señores de las tierras conquistadas. Organiza una comisión de 12 obispos de Tolosa y Couserans, 1 templario, 1 hospitalario, 4 caballeros del norte de Francia, por lo que el rey Pedro I acepta aun de mala gana, viendo de esta manera reducir su influencia sobre el Languedoc, al ir tomando Simón mas poder político.

Simón de Montfor, finalmente pone sitio a la ciudad cátara de Tolosa, desatándose una feroz lucha, bajo sus murallas le cae una piedra lanzada por un pedrero, (servido por mujeres y niñas, según la leyenda), conforme al relato de Pierre des Vaux-de-Cernay, el cual dice “Y la piedra vino directamente donde hacía falta y golpeó el conde (Simón de Montfort) tan justamente sobre el yelmo de acero, que le desmenuzó los ojos, el cerebro, la frente, los dientes, la mandíbula; el conde cayó al suelo, muerto, sangriento y negro”, la alegría de los tolosanos fue indescriptible, dado el odio que le profesaban a Simón de Montfort apodado “León de la Cruzada”.

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