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RESURGIMIENTO DE LA IGLESIA Y FIN DEL CATARISMO

HISTORIA DE LOS CÁTAROS: LA PERSECUCION DE LOS CATAROS

RESURGIMIENTO DE LA IGLESIA Y FIN DEL CATARISMO

Los cátaros como tantos otras herejías fueron perseguidos, pero con mas ahinco por el gran peligro que suponía hacia sus perseguidores.

Hacia finales del siglo XII la herejía de los cataros tocó fondo, a pesar de la predicación de sus sacerdotes en la tierra donde durante tantos años estuvo afincado su dominio en el Languedoc y norte de Catalunya, pero la presión de la cruzada militar propiciada por la Inquisición, hizo desaparecer físicamente este movimiento religioso. Los cataros fueron también derrotados socialmente a causa del giro católico en la nueva trayectoria evangelista. Los procesos tanto sociales como religiosos dieron al traste con las principales herejías imperantes en esos momentos, sobre todo representó el fin en la influencia social de los cátaros en el sur de Francia.

La dinamización del clero católico tuvo un gran impulso con el papa Inocencio III, al publicar el día 19 de abril del año 1213 la bula “Vineam Domini” por la cual convocaba el IV Concilio ecuménico de Letrán, celebrado en el palacio homónimo de Roma. Fueron convocados todos los arzobispos, obispos, abades y priores, inaugurándose el 1 de noviembre del año 1215. Bien es sabida la importancia de este papa, por su sabiduría, su tesón en contra de la herejía cátara y la reforma de la Iglesia que se propuso liderar.

Ello significó que la Iglesia renovó las costumbres sacerdotales, con el objeto de crear una nueva concepción del ministerio sacerdotal, con el ejemplo debido, evitando la corrupción adueñada en tiempos pretéritos, con ello se pretendía que el mismo pueblo abjurara de los mismos vicios adquiridos por sus sacerdotes, amenazando con penas canónicas a todos aquellos prelados que incumplieran con los preceptos de la Iglesia.

El Concilio de Letrán promulgó 70 capítulos o decretos, el primero de ellos comienza con una profesión de fe contra los cátaros y albigenses.

No obstante Inocencio III, aun haber dado un gran impulso a las órdenes mendicantes, cuyo primer adalid fue Santo Domingo de Guzmán, las cuales pusieron todo el énfasis en la predicación contra las herejías, especialmente dirigida hacia los cátaros, el papa no pudo ver concluida la desaparición definitiva de ellos, al morir prematuramente. Aun así proporcionó todas las herramientas en la prosecución del triunfo del catolicismo sobre las herejías, que tantos quebraderos de cabeza proporcionó a los anteriores pontífices romanos. La Iglesia pudo recuperar los debates que con anterioridad construyeron Alberto el Magno y Santo Tomás. De cuyos personajes fueron extrayendo las principales ideas de la Edad Media, como por ejemplo el movimiento franciscano muy afín al carácter de las gentes del Languedoc, aun más al utilizar el mismo lenguaje por medio del cual parece que se fueron introduciendo en el pensamiento de las gentes, desbancando a los discípulos de Pierre Valdo, haciendo cambiar la ideología de los cátaros por las nuevas prédicas de los monjes mendicantes, poniendo ejemplos prácticos de la vida cotidiana, pudiendo modificar lentamente la concepción sombría tal como era entendida en el mundo de los cátaros.

Los predicadores tanto franciscanos como dominicos se las tuvieron que ver con la misma Inquisición, puesto que cierta propaganda adversa hacia los métodos inquisitoriales, agradaron a los herejes, lo que pudo facilitar que el catolicismo fuera conquistando parcelas a los cátaros e ir aceptando estos a la Iglesia, no sin antes librar una lucha con los inquisidores, pero logrando al mismo tiempo tras varios años, el abandono de los grandes señores hacia la causa y complicidades comprometidas con las ideologías de los cátaros. Es de esta forma que la Iglesia de Roma acabó por triunfar plenamente y dar un estirón en las riendas donde años anteriores no dominaban. Costando eso sí interminables luchas guerreras, sangre y hogueras, pero en definitiva volvió la fe católica a liderar decisivamente sobre el sur de Francia, ayudando con ello en la unificación de todo el país.