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QUERIBUS ÚLTIMO BASTION CATARO

HISTORIA DE LOS CÁTAROS: LA PERSECUCION DE LOS CATAROS

QUERIBUS ÚLTIMO BASTION CATARO

Los cátaros como tantos otras herejías fueron perseguidos, pero con mas ahinco por el gran peligro que suponía hacia sus perseguidores.

El Castillo de Queribus, en las Corberes, situado en el Departamento de Cucgnan, del Languedoc, imponente mole medieval construida sobre un abrupto monte, a 728 metros sobre el nivel del mar, documentado por primera vez en el año 1020, por el testamento del Conde de Besalú (Cataluña) con el nombre de Cherbucio (lugar habitado sobre la roca). Posteriormente quedó bajo la influencia del Condado de Barcelona, sobre el dominio de Ramón Berenguer IV, junto con Aragón.

Queribus tuvo una apacible existencia, durante toda la cruzada contra los cataros, incluso tras la caída de Montsegur, manteniéndose sobre el dominio cataro, todavía once años después del desastre del Castillo de Montsegur.

Los señores de Perapertusa según parece estaban involucrados en el catarismo, pasando el castillo a manos del rey francés cuando este fue asaltado por las tropas reales en el año 1240, por lo que sus moradores pasaron a Queribus como último reducto cátaro, donde el senescal de Francia de momento los dejó tranquilos sin ocuparse de ellos, cosa inexplicable, aunque varios de los Perfectos permaneciesen en Queribus, a más de un pequeño ejército a cargo del senescal Pierre d’Auteil y de Oliver de Termes, hijo este de Ramón de Termes, sin seguir el camino de su padre en lo referente a la doctrina catara, incluso en buenas relaciones con Francia.

Tan solo tiene explicación en la calma de Queribus, expresado en la literatura romántica, diciendo que toda aquella gente no representaba ya ningún peligro para la causa católica, al dejar de ser un punto estratégico por el continuo debilitamiento de los cataros, dando al mismo tiempo poca importancia su presencia en Queribus.

Durante el transcurso de ese periodo de 11 años, pudo refugiarse en Queribus en el año 1233 Benoît de Termes, obispo cataro de Razés, muriendo en la fortaleza el año 1241, así como los cataros Chambert de Barbaire, el vizconde Pedro de Fenouillet que fallece en 1242, estando al mando de Queribus.

Van pasando los años, sin grandes acontecimientos respecto a Queribus, hasta que en mayo del año 1255 el senescal de Carcasona Pedro d’Auteuil, junto con el arzobispo de Narbona, ambos en representación del rey de Francia, ponen sitio al Castillo de Queribus, pero la resistencia en muy débil por lo que a las pocas semanas la fortaleza se rinde, siendo hecho prisionero en el castillo Oliver de Termes, al pasarse al lado del rey francés Luis IX, durante el breve asedio.

Chambert de Barbaire cataro convencido, luchador incansable en innumerables frentes contra los cruzados, rinde Queribus a las huestes de los sitiadores.

Ninguno de los ocupantes de Queribus es condenado a la hoguera, significando con este rendimiento el fin de la cruzada contra los cataros, y el logro tantos años soñado por la ocupación del Languedoc por la corona de Francia, anexionándose todo el sur, unificando y centralizando el gobierno francés, al caer el último bastión cataro, que mantuvo en jaque a los enemigos del catarismo desde el año 1209 al 1255, estos se diseminan por varios territorios y países, ya sin ninguna fuerza, aun a pesar de ello, la Inquisición los sigue persiguiendo denodadamente.

Tras la caída de Queribus, este bastión pasa a depender de Francia, por el tratado de Corbeil en el año 1258, convirtiéndose en un puesto fronterizo del Rosellón, territorio donde aun se refugian diversos cataros.

El Castillo de Queribus, es reformado tras su rendición, siendo reconstruido casi en su totalidad durante el siglo XX, con gran acierto arquitectónico, para deleite de los viajeros que lo pueden visitar, como excelente muestra del gótico francés.