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POR EL REY DE FRANCIA

HISTORIA DE LOS CÁTAROS: LA PERSECUCION DE LOS CATAROS

POR EL REY DE FRANCIA

Los cátaros como tantos otras herejías fueron perseguidos, pero con mas ahinco por el gran peligro que suponía hacia sus perseguidores.

El papa Inocencio III, persigue a los cátaros, enfrentándose a Ramón VI de Tolosa, bajo acusaciones ignominiosas, respaldadas por falsos testigos, poniendo al frente de la cruzada anticátaros, a su legado Arnau Amalric, atacando, venciendo y pasando a cuchillo a la ciudad de Beziers, con la célebre frase, “Matadlos a todos que Dios sabrá reconocer a los suyos”.

El gran aliado de Inocencio III, fue sin duda el rey de Francia Felipe Augusto, en donde vio a los cátaros, como un peligro político hacia su reino, no tanto le importaba el alcance religioso de la cruzada, pero si el auge que Occitania y el Languedoc, concretamente representaba para su reino, a causa de las aspiraciones secesionistas de unas provincias, de mayor calado tanto cultural, económico como político, y donde vio en los cátaros unos enemigos que se aliaban amistosamente con la nobleza provenzal, influenciándolos en todos los aspectos.

Felipe Augusto, no contribuyó en la persecución de los cátaros, con sus propias tropas, ocupadas estas en batallar desde hacia muchos años contra los ingleses, absorbiéndole en ello todas sus energías, pero dejó hacer a la Iglesia, todo el trabajo sucio.

Siendo nombrado Simón de Montfort, capitán de la cruzada contra los cátaros, y dejando en sus manos la organización del ejército, Montfort era un hombre cruel, sádico, impasible ante el dolor ajeno, ni piedad hacia los vencidos, que masacraba en nombre de la santa cruzada anticátara.

Los cátaros fueron progresivamente perseguidos y diezmados por todo el Languedoc, con importantes plazas cátaras, como Tolosa (Toulouse), Menerva, Carcasona, la degolla de Beziers, Narbona, Pieusse, Quéribus, Limos, entre otras.

El rey de Francia, a parte del peligro que para él representaban los cátaros, existía el contencioso de Tolosa, dominado entonces por el rey Pedro II de Aragón “El Católico” que poniéndose del lado de los cátaros, impedía la “liberación” del Languedoc (como llamaban los franceses del norte).

Pedro El Católico, poniéndose del lado de los cátaros, fue a socorrerles en la batalla de Muret, contra Simón de Montfort, pero la desorganización del ejército del rey Católico, y el poco empeño que puso en ello, chocó fatalmente contra la buena organización de los cruzados, y sus fanáticos mercenarios, habidos de botín, siendo muerto el rey Pedro de Aragón, en el campo de batalla, alejando así las posibilidades catalanas en el dominio del Languedoc y el Rosellón, pasando de esta manera a la corona francesa, cumpliéndose el doble objetivo en la derrota de los cátaros y la unión de toda Francia en un mismo reino.

Los cátaros, fueron vencidos progresivamente, sus castillos, diezmados y derruidos, con la implantación de hogueras por todo el país cátaro, a fin de quemar a sus Hombres Buenos y Perfectos allí donde se encontrasen, siendo la culminación de todo ello, el asedio durante un año y asalto del castillo de Montségur, por Simón de Montfort, plantando en lo que hoy se denomina el “Prado de los quemados” una enorme hoguera, donde fueron abrasados vivos mas de doscientos cátaros, significando con este luctuoso hecho, la completa eliminación de los cátaros, y la huida de unos pocos a distintos países.