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PERE DE VAUX

HISTORIA DE LOS CÁTAROS: PROTAGONISTAS EN LA CRUZADA CONTRA LOS CATAROS

PERE DE VAUX

Personajes importantes que se vieron involucrados en las luchas contra los cátaros

Pere Vaux-de-Cernay, monje cisterciense autor de “Hystoria Albigensis” de las primeras crónicas reconocidas consideradas fidedignas, y una de las primeras fuentes sobre la cruzada, referida a la persecución de los cátaros, escrita entre los años 1212 y 1218, escrita con mas subjetividad si la comparamos con otros relatos, ya que Pere de Vaux profesaba hacia los cátaros un odio exacerbado. No obstante este monje cisterciense, tenía amplio conocimiento sobre la doctrina cátara, dándole no obstante, su especial toque personal.

Además Pere de Vaux era el secretario de la cruzada anti cátara, haciendo causa común con su organizador, el legado papal Arnau Amalric, y como tal secretario tuvo acceso y conocimiento sobre el “Dossier Cisterciense de Bernat de Claresvall”, así como otros documentos importantes, tal fue su acceso a la carta d’Ebroïn de Steinfeld, sobre los cátaros referidos a la ciudad de Colonia en connivencia con Bernat de Claresvall, creada esta carta en el año 1143. Aun así, Pere Vaux tenía elaborados sus propios documentos y vivencias, por lo que con tal bagaje acumulado, fue construyendo su propia crónica, a más de sus incisivos comentarios, como iremos viendo mas adelante.

En el año 1207 hubo el “Concilio de Montreal” cerca de Fanjeaux, de gran renombre tal y como explica Pere Vaux, en donde se enzarzaron entre católicos y cátaros grandes discusiones durante quince días, exponiendo cada una de las facciones sus puntos de vista. De aquí surge uno de los milagros atribuidos a Santo Domingo de Guzmán. Un miembro de la comisión de los cátaros, recogió varios papeles a favor de la tesis católica, escritos por Santo Domingo, propusiendo a modo de juego, lanzarlos a una fogata, si eran consumidos por el fuego, harían caso de las alegaciones cátaras, en caso contrario, quedarían a favor de Domingo de Guzmán, por lo que accederían abjurando del catarismo; Por tres veces fueron librados al fuego y tres veces resultaron incombustibles, aun así a excepción de algunos pocos, siguieron con la doctrina cátara, aprovechando Pedro de Vaux, no con respecto a la prueba de fuego, sino, hacia las conclusiones cátaras, diciendo que por parte de los herejes “Había demasiada malicia entre ellos”.

Sobre el terrible desastre de la ciudad de Beziers, Pere de Vaux con gran ironía dijo sobre aquellos acontecimientos “Si había algún… (hereje) mostrando una lista de 222 personas, ya sabemos como acabó la ciudad cátara”.

Pere de Vaux, aprovecha el sitio puesto a la ciudad de Menerba, al efecto de exponer unas consideraciones interesantes. Los Perfectos cátaros y gentes huidas de las devastaciones de Beziers y Carcasona, se dirigieron hacia Menerba, aunque ninguno de ellos se instaló en el castillo, pero se le planteaba una disyuntiva a Guillem de Menerba, al querer defender sus tierras y sus pobladores, pero al mismo tiempo acogía a los cátaros en las dos casas que existían en la ciudad, sin permitir entregarlos a Simón de Montfort, puesto que Guillem no quiso admitir ninguna exigencia de gente foránea a sus dominios.

Menerba es sitiada por Simón de Montfort, en el año 1210, transcurridas siete semanas, se avienen a concretar un pacto para la rendición de Menerba, Guillem, cede castillo y ciudad a Simón de Montfort, con la condición de respetar la vida de sus pobladores, pidiendo a los Buenos Hombres que abjurasen de su herejía o fuesen juzgados legalmente. Tanto Guillem de Menerba como su mujer Ricsoventa quedarían libres, Simón aceptó de mala gana tal convenio, ya que su aspiración, era pasar a degüello a toda la ciudad, no obstante los 150 Perfectos no recibieron ningún tipo de juicio, sino que se libraron directamente a la hoguera, puesto que no quisieron renunciar a la fe de su doctrina cátara. Aprovechando estas piras, como otras muchas, que poblaron todo el Languedoc, para decir con gran satisfacción Pere de Vaux que: “Los cruzados los quemaban con una inmensa alegría”. Declarando además sobre importantes centros cátaros, de Lastours, Menerba, o Beziers “paucos qui ibi erant catolicos” (Que hasta hace poco eran católicos).

Simón de Montfort sitió el Castillo de Termes, defendido por su señor el cátaro Ramón de Termes, inexpugnable en principio, pero la maquinaria de guerra de los cruzados, consiguió asaltarlo el 22 de noviembre del año 1210, a lo que Pere de Vaux para dar a entender la dificultad en su conquista dijo: “Si alguno quería acceder al castillo, tenía primero de precipitarse al abismo y después habría que saltar hacia el cielo”, con ello quería significar que el Castillo de Termes estaba protegido por doble muralla, difícil de atravesar la primera de ellas, hasta un foso, escalar la segunda muralla y penetrar posteriormente hacia la fortaleza. Pedro de Vaux se apresuró a declarar sobre Ramón de Termes, “Herético notorio reconocido”.

Ramón Roger de Mirepoix, católico pero mecenas de los Buenos Hombres, hizo posible que se refugiaran en Mirepoix gran número de perfectos y simpatizantes cátaros, en tiempos anteriores a la cruzada anti cátara. Por lo que Pere de Vaux, consideraba a Mirepoix un importante centro herético de caballeros cátaros, mas aun cuando Ramón Roger tenia como centro el Castillo de Montsegur, contradiciéndole Vaux el canónigo Griffé, al considerar a Ramón tan solo simpatizante, aun así Pere de Vaux ataca agriamente al señor de Mirepoix, y mas severamente cuando su mujer Felipa recibe el “consolamiento”, que por frase de Vaux declara: “Resplandeciendo, en ella, el virus de la superstición herética”.

La reina de Mallorca y esposa del Jaime II, Esclaramonda de Foix, aun siendo muy querida por todos sin distinción de clases, dama de una gran virtud e ilustrada para esa época, pero de creencias cátaras. Pere de Vaux aprovecha su característica ácida crítica, diciendo “La herética pésima que era Esclaramonda de Foix”.

Por las actividades guerreras de Simón de Montfort, Pere de Vaux lo tenía por hombre de gran virtud, dijo de él: “Hacia todo lo que debía, devastando todo lo que quedaba cátaro del Languedoc”.

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