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LOS CATAROS DE EUROPA

HISTORIA DE LOS CÁTAROS: LA PERSECUCION DE LOS CATAROS

LOS CATAROS DE EUROPA

Los cátaros como tantos otras herejías fueron perseguidos, pero con mas ahinco por el gran peligro que suponía hacia sus perseguidores.

Realmente no puede decirse que los cátaros una vez exterminados del Languedoc, lograran revivir sus creencias en el resto de Europa, salvo contados lugares del centro europeo, y de una manera muy precaria. Todo ello debido a la aniquilación física de sus principales “Perfectos” o seguidores, como al desánimo producido de importantes valedores, no dispuestos al peligro de perder sus estatus en la defensa de los cátaros, que tan ferozmente habían sido perseguidos.

Por otra parte en la diáspora de los cátaros, se canalizó principalmente hacia un país vecino, como lo fue Italia, encontrando en este país una mejor acogida y adaptación entre sus gentes, que muy discretamente pudieron proteger a los cátaros y disimular en lo posible sus actividades religiosas, profesionales y mercantiles.

Capital importancia en la breve supervivencia de los cátaros, fue la inestimable ayuda de los “pasadores” que como ya se dijo en antecedentes artículos, ayudaban a los cátaros huidos en el traslado fuera de las garras de la Inquisición. Principal vía se estableció en la ruta hacia Lombardía, donde tuvo una actuación notoria un “pasador” llamado Peytavi natural de Serèze (Bélgica), guiando a doce o catorce cátaros, puesto que era peligroso grupos de más individuos, reuniéndose con ellos para el viaje en Font-Audier, no sin grandes dificultades por el merodeo de miembros de la Inquisición.

Otro de estos “pasadores” de nombre Adeláis dejó en Cremona cierta cuantía de dinero, para cuando una familia de cátaros llegase a este destino; Siendo normal “pasar” cantidades de dinero por los “pasadores”, que en ocasiones de sumas mas elevadas de lo acosttunbrado, se realizaban por medio de letras de cambio, evitando así que los asaltantes de caminos pudieran robar a los cátaros.

Los “pasadores” acostumbraban a seguir la ruta lombarda desde Dupré-Thesider, pasando por Var, atravesando los Alpes marítimos hasta llegar a Niza, por el puerto de Tende, descender por Roccavione hacia el llano de Cuneo-Coni. Otra de las rutas de los “pasadores” guiando a cátaros, era a través del puerto de montaña de Larche, terminando igualmente en Coni.

Aun así estos viajes de los cátaros huidos eran peligrosos, puesto que los agentes inquisitoriales estaban en constante vigía y en la posesión de fichas personales de los cátaros, por cuanto cualquier viajero, sin distinción de su aspecto, podían ser sospechosos de pertenecer a la doctrina cátara.

A pesar de todas las precauciones tomadas por los “pasadores”, era una verdadera aventura que debían afrontar los cátaros. Como el caso del joven de Toulouse llamado Aymeric, llegó a casa de un “pasador” Etienne Hugue en Roquevidal acompañado de una joven inglesa y una dama cátara las cuales pidieron permiso para viajar con todo el grupo, Hugue les mostró el camino hacia Lombardía, pero Aymeric regresó al poco tiempo desnudo, al haber sido asaltado por bandidos, sustrayéndole todo cuanto poseía, raptando además a la inglesa y a la dama cátara.

De todas maneras aun las calamidades que muchos de los herejes cátaros tuvieron que sufrir, gran cantidad de ellos se pudieron establecer en Italia, confundiéndose con la población autóctona, sin renunciar a sus profesiones manuales o comerciales, ni a la práctica de la religión cátara, adaptándose perfectamente a la vida de los demás pobladores, no obstante con ellos se fueron perdiendo las costumbres y creencias cátaras, sin que sus herederos, quizás tambien por escaso interes, pudieran tener ocasión de ir manteniéndolas, quedando diluidas estas con el paso del tiempo.