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LOS CATAROS DE ESPAÑA

HISTORIA DE LOS CÁTAROS: LA PERSECUCION DE LOS CATAROS

LOS CATAROS DE ESPAÑA

Los cátaros como tantos otras herejías fueron perseguidos, pero con mas ahinco por el gran peligro que suponía hacia sus perseguidores.

En un principio del crecimiento herético cátaro del siglo XII, los “Perfectos” del lado francés, ejercieron cierta influencia que se extendió a través de los Pirineos hacia el interior de la Península.

Siendo en Andorra donde tuvo un mayor arraigo cátaro, principalmente debido al idioma, los interese comerciales así como lazos familiares, entre Cataluña, Aragón y Occitania, además de las mismas alianzas entre los “Perfectos” de Andorra y sus señores feudales, que vieron en esta ocasión desafiar el poder de la Iglesia romana.

Con el fin organizativo de los cátaros, y el nombramiento de obispos, así como otros diversos cargos, se celebró el Concilio de Saint Félix de Caramán, en el Lauragais el año 1167, con la principal asistencia del papa Nicetas, bogomilo y obispo de Constantinopla, en cuyo Concilio participaron importantes personajes cátaros de Andorra.

Parece ser que hubo asentamientos cátaros en Navarra, concretamente en Baztán, siendo ya en aquella época muy conocido el camino de Santiago, donde se organizaron pequeños grupos cátaros, aun que no tuvieron la importancia de Occitania.

Desde Galicia penetraron corrientes cátaras hacia Asturias, Logroño y león. Otra vía importante cátara se fue desplazando desde Cataluña hasta Castellón, Valencia y Alicante incluso pudieron penetrar en las Islas Baleares.

Se sabe que un conocido cátaro Roncelin de Fos, fue señor de un pequeño puerto, conocido hoy como el estanque, mar o laguna de Berre, al sur de Francia, entre la desembocadura del río Ródano y la ciudad de Marsella, siendo Roncelin vasallo de los reyes de Mallorca, que a su vez dependían del reino de Aragón en tiempos del rey Pedro II, muerto en la Batalla de Muret.

Existían importantes comunidades cátaras en Ciurana perteneciente a Girona, y de un famoso “Perfecto” catalán llamado Guillén de Sant Melé, el cual con otros miembros cátaros se reunían regularmente en la iglesia barcelonesa de Sant Pau del Camp, cuando aun no se producían fuertes persecuciones de herejes.

En Cataluña se daba la diferencia respecto a Occitania, en lo referente al nombramiento de mujeres como “Perfectas” no era debido a discriminación misógina, sino que a diferencia del Languedoc en Cataluña no se encontraban damas que se ofrecieran para este cargo, sin la influencia de los trovadores, haciendo estos su aparición en tiempos posteriores, ya cuando las persecuciones arreciaron fuertemente.

En el interior de España, los cátaros tuvieron una presencia mucho más modesta, aposentándose pequeños núcleos en León, Burgos, Palencia, Astorga, Haro y puntos aislados en Asturias. Se concentraban algunos cátaros en la ruta jacobea, con el fin de prestar ayuda a todos aquellos compañeros cátaros, sobre todo en lo referente al comercio.

Tampoco se dio el caso frecuente del apoyo real en la acogida de los cátaros, a excepción de Pedro el Católico (el de Muret).

Tras la caída de Montségur, principio del exterminio decretado por Inocencio III contra la herejía cátara, las cosas se pusieron mal, tanto por la acción de la cruzada anticátara como los espías que iban acosando a todo aquel sospechoso de ser cátaro,gracias a la gran labor de los “pasadores” que primero por dinero y después por humanidad iban guiando por los bosques del Pirineo, a todo aquel perseguido por su militancia cátara.

Tan solo el rey Jaime I, y de una manera muy discreta favorecía la presencia de los cátaros, por motivos de repoblación, al irse ganando territorios vacíos de los árabes, tras el avance de la Reconquista.

Tenían los cátaros en España un poderoso enemigo y perseguidor en Raimundo de Peñafort, al establecer la Inquisición fuerte persecución por estas tierras, resultando de ello las numerosas hogueras convirtiendo en cenizas a no pocos cátaros.

Un acérrimo enemigo de los cátaros fue el rey Fernando III de Castilla y León, encendiendo numerosas piras consumidoras de los herejes cátaros. Sin embargo dice la leyenda leonesa, donde se tenía a los cátaros como los “cristianos auténticos”.

Después de la definitiva derrota y extinción de los cátaros, quedaron en la Península, grupos muy aislados y minoritarios, al igual que en el resto de Europa o países orientales, y aun hoy día existen asociaciones o sectas, que siguen a su manera los ritos exotéricos, pero sin ninguna significación política, religiosa ni social.