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JACQUES DE FOURNIER

HISTORIA DE LOS CÁTAROS: PROTAGONISTAS EN LA CRUZADA CONTRA LOS CATAROS

JACQUES DE FOURNIER

Personajes importantes que se vieron involucrados en las luchas contra los cátaros

Jacques Fournier, nació un 25 de abril de 1285 en Saverdum (Languedoc-Francia) hijo de un humilde panadero de Cahors llamado Jacobo Fournier. Ingresa en la orden cisterciense en el Monasterio de Boulbonne (Cintegabelle-Occitania) siendo trasladado a la abadía de Fontfroide, su tío lo envía a París ingresando en la Universidad de Teología, tras acabar los estudios fue nombrado en 1317 obispo de Pamiers y posteriormente en 1326 se traslada al obispado de Mirepoix.

No es hasta el 20 de septiembre del 1334 cuando es elegido papa por la curia romana, con el nombre de Benedicto XII (1334-1342). Estableciendo su papado en el castillo de Aviñón (Palacio de los Papas), siendo el tercer pontífice en dicha ciudad francesa, muy vinculado por tanto a los monarcas franceses en la prosecución de sus particulares políticas.

La política de Benedicto XII, como vemos, fue muy mediatizada por el rey de Francia Felipe VI (El Afortunado) 1293-1350, prueba de ello es el no permitirle hacer las paces con Luis de Babiera, al que impidió anteriormente el reconocimiento como emperador.

Por este motivo los príncipes alemanes se coaligaron en Rense contra Benedicto XII, por medio del manifiesto del 16 de julio de 1338. Quiso reformar la Iglesia sin conseguir sus propósitos, tampoco pudo evitar la “Guerra de los Cien Años”. Luchó para la unidad religiosa, con la intención de que los griegos ortodoxos formaran parte de los católicos, pero el estar lejos de Roma le reportó varias de las citadas frustraciones, a pesar de sus buenos propósitos.

Una cosa era evidente, los fracasos de Benedicto XII como papa eran la consecuencia de su aislamiento en el forzado retiro papal de Aviñó, a expensas del rey de Francia Felipe VI. Es preciso no obstante establecer una dicotomía bien diferenciada, en sus actuaciones entre el solio pontificio y su situación como inquisidor del Santo Oficio en fecha anterior al año 1334, a partir de la cual fue investido papa. Siendo esta primera etapa mucho más fructífera en lo referente a la constitución de un tribunal, para la persecución e investigación de la herejía llamada cátara (aunque tuviera distintas afecciones) distinguiéndose dicho futuro papa, Jaques Fournier, en lo concerniente a su rigor como investigador y recto ejecutante de su tribunal. Cuyos procesos inquisitoriales han sido estudiados por el especialista actual, Jean Duvernoy.

Muestra de sus estrictos encausamientos, la tenemos en la apreciación que observó Fournier respecto al coto impositivo del papa Clemente V (1305-1314) sobre el no consentir abusos de los inquisidores hacia los herejes inculpados, ayudándole en sus cuidadas actuaciones por el dominico Jean de Pomiés. Uno de los problemas que asumió Fournier fue el caso Pierre Clerque, el cual estuvo jugando a dos bandas como creyente cátaro, pero al mismo tiempo simpatizante católico, hoy día lo definiríamos eufemísticamente, un agente doble, aceptando sobornos en la acusación de miembros cátaros, arrastrando con ello varios asesinatos y mutilaciones, de los que fue cómplice, a fin de acallar sus maquinaciones delatoras. Hasta que Jaques de Fournier intervino ante tanto desmán, deteniendo a Clerque y confinándolo en un calabozo, muriendo en esa prisión el año 1321.

Jaques Fournier, mantuvo sus procesos inquisitoriales hasta la primera mitad del siglo XIV, ya cuando el catarismo, a causa de las intensas persecuciones de la cruzada católica, se encontraba en franca derrota y el consiguiente desperdigamiento de sus Buenos Hombres. Fournier tuvo mucho que ver en la captura del último Perfecto del Languedoc, Guillem Belibaster, huido a España, y afincado en Cardona, siendo conducido con engaño hasta el castillo de Villerouge-Termenès en 1321, donde fue quemado.

Fournier consideraba en aquellos momentos a la “endura” de los cátaros, como un suicidio voluntario, lo que para el catolicismo supone grave pecado condenatorio. Existe sobre este tema un curioso acontecimiento descrito por la historiadora actual María Sira Carrasquer Pedrós (Monja cisterciense) en la época mozárabe del año 852. Se desarrolló una especie de reunión sinodal convocada por el obispo de Sevilla Recafredo bajo el reinado de Abderramán II (792-852), o sea, en plena ocupación musulmana de Andalucía, el cual sínodo quiso condenar a todo aquel cristiano que pudiese provocar su martirio por exaltación religiosa frente a la autoridad califal, considerando tal hecho como un suicidio, condenado por la religión cristiana de Roma. Oponiéndose a tal condena el obispo de Córdoba Saúl, siendo encarcelado junto con san Eulogio, al estar de su parte. Resultó ser una sentencia ambigua y contradictoria, por cuanto descalificaba a todo aquel mártir que con anterioridad había sufrido martirio, por afianzarse en su fe. Toda vez si que, ciertamente entre la comunidad cristiana hubo algún amago al exponerse voluntariamente a recibir martirio con visos de fanatismo. Contrastaba todo ello y con cierta similitud comparándolo con la “Endura” de los cátaros, aun así fue tan solo una práctica muy excepcional y extrema, producida hacia las postrimerías de la herejía cátara del Languedoc.

Bernard Delicieux de los Orden de San Francisco, influenciado por el catarismo fomentó unas importantes rebeliones en Carcassona y Limoux en 1313, a causa de los abusos de la Inquisición, encarcelado por ello. Nuevamente a Bernard se le acusó del intento de envenenamiento del papa, interviniendo tanto Jaques Fournier como el obispo de Saint-Papoul (Aude) pero sin tener en cuenta la segunda acusación. Aun así, a Bernard Delicieux se le expulsó de la Orden y condenado a confinamiento perpetuo en 1318, muriendo el año 1320.

Fournier aunque ejerció sus investigaciones y condenas por medio de su tribunal en la región del Languedoc, también operó tanto en Italia como en Bosnia, ya en ocasión de su elección como papa.

Las condenas efectuadas tanto de Jaques Fournier como por parte de otros inquisidores de su época, son mencionadas en una serie de documentos de la Inquisición, que han podido ser rescatados de su destrucción, y aun que Fournier escribió varios volúmenes sobre sus investigaciones, el 2º de ellos no ha llegado hasta nosotros.

Jaques Fournier, murió en el Palacio de los Papas de Aviñó un 2 de abril del año 1342.

Se evalúan los casos llevados por los tribunales de estos inquisidores, calculándose entre los años 1308 y 1309 donde unos 300 a 400 creyentes y simpatizantes cátaros fueron sentenciados.