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ITINERARIO CAUDIES-DE-FENOUILLEDES

HISTORIA DE LOS CÁTAROS: ITINERARIOS EN TIERRA DE CATAROS

ITINERARIO CAUDIES-DE-FENOUILLEDES

Breves circuitos del Languedoc para mejor conocer el ambiente cátaro

Podemos empezar este itinerario, a partir de la ciudad de Perpignan, que aun no ser un enclave de los cátaros, sin embargo bien merece una visita.

Persignan, capital de los Pirineos Orientales, históricamente del Rosellón, y perteneciente a Cataluña hasta el siglo XVII. Situada a orillas del río Têt, es una bonita ciudad para pasear y admirar la parte antigua de poblado, en cuyo centro está el Palacio de los Reyes de Mallorca, así mismo el conocido Castellet, que fuera la puerta de entrada de Perpignan.

De Perpignan hacia el oeste, encontramos la garganta de Galamus, los contrafuertes de Corberas, cortados a pico, donde es recorrido por una carretera de bellísimas vistas, en cuyo pueblo de Tautavel, se puede visitar un museo del Hombre de Neandertal, donde se expone el cráneo del hombre de Tautavel, también veremos en la garganta de Galamus, la ermita de San Antonio.

Muy cerca de Tautavel, nos acercamos al castillo cátaro de Queribus, impresionante fortaleza roquera, al extremo meridional de las Corberas, Queribus que estando relativamente al margen de los cátaros, aun así fue residencia en 1233 de Benoît de Termes, obispo cátaro de Razes en cuyo castillo murió poco tiempo después, era el año 1241.

No obstante Queribus sufrió un sitio en mayo de 1255, último reducto de los cátaros, pero en tres meses se rindió a Pedro d´Auteuil y al arzobispo de Narbona.

Siguiendo la carretera hacia el oeste, nos encontramos con la ciudad de Cucugnan, con su viejo molino de harina, la iglesia románica y una exposición de vírgenes embarazadas.

Nos podemos acercar al magnífico castillo de Peyrepertuse, también ligado a los avatares de las luchas contra los cátaros, siendo sitiado por Juan de Beaumont junto con el ejército real, rindiéndose a los tres días, el 16 de noviembre de 1240, época ya de poca resistencia por parte de los cátaros; Aunque su ascensión es algo difícil , existe un pequeño sendero que siguiendo las cortinas de la parte norte se llega a una puerta con barbacana, entrando en su interior y pudiéndose recorrer sus dos cuerpos, del edificio del castillo de Peyrepertuse.

Lugar ideal donde practicar deportes, seria Saint Paul de Fenouillet, tras volver a recorrer dando un rodeo por Cucugnan, las gargantas del Galamus, y haber visitado los castillos cátaros de poderosas historias, la pequeña localidad de Saint Paul de Fenouillet, nos invita a practicar, excursionismo, ciclismo de montaña, equitación, tenis y para los mas arriesgados, descenso de barrancos, parapente, entre otros, o bien disfrutar del pequeño tren de Fenouillèdes.

Tras estos recorridos, nos vendría bien irnos hasta el castillo de Puilaurens, imponente castillo cátaro a 697 metros de altitud, coronando un promontorio rocoso, rodeado este por un circo de picos con sus pendientes cubiertas de coníferas, haciendo de este paisaje un inigualable lugar para la recreación de la vista.

Puilaurens, desde el momento que el castillo cátaro de Queribus, fue vencido por los cruzados, ya toda aquella zona quedaba bajo el dominio del rey de Francia, pasando a formar una línea defensiva o frontera, con la anexión de Aguilar, Queribus, Peyrepertuse, Termes y Puilaurens, los llamados “cinco hijos de Carcasona”, pero con el tratado de los Pirineos en 1659, la frontera se traslada a los Pirineos, quedando el castillo antes cátaro de Puilaurens, medio abandonado, comenzando así su decadencia.

Siguiendo este itinerario, nos acercamos a las gargantas del Aude cuyo río ha ido excavando el terreno a modo de cañón de 300 a 350 metros de profundidad, por unos 20 metros de anchura en piedra calcárea comenzando por la Garganta de San Jorge, siguiendo por el desfiladero de Pierre-Lys, donde a finales del siglo XVIII comenzaron a trazar una pequeña carretera a pico y pala por los feligreses del cura Félix Armand del pueblo de Saint-Martin-Lys, obra gigantesca que puede apreciarse bien en el Hueco del Cura, un corto túnel, que junto con el resto de la obra ofrece al visitante un espectacular recorrido por estos parajes.

Y siguiendo hacia el sur llegamos al castillo cátaro de Usson, implantado, como no, en un peñasco, sirviendo de nexo con el castillo de Montsegur, existe la creencia de que los cátaros huidos de Montsegur, antes de su asalto por los cruzados, consiguieron salvar el supuesto tesoro cátaro, por medio del perfecto Pedro Bonnet y un creyente llamado Mateo, depositándolo en el castillo de Usson, del cual en la actualidad quedan pocos vestigios; No obstante se aconseja su visita, puesto que como la mayoría de los castillos cátaros, desde sus alturas se pueden contemplar una vistas espectaculares, más aun con la cercana mole de los Pirineos.