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EL RESURGIR DE LOS CATAROS

HISTORIA DE LOS CÁTAROS: ORIGEN DE LOS CATAROS

EL RESURGIR DE LOS CATAROS

Su origen se pierde en el tiempo, con unas doctrinas consideradas heréticas.

Su origen surge principalmente del personaje mitológico llamado Zoroastro o Zarathustra, citado ya por Nietzsche, como religión iraniana, se cree en los comienzos del siglo VI antes de Cristo, aunque algunos historiadores lo sitúan cuatro o cinco siglos hacia atrás. Fundamentalmente de creencia dualista, con dos diferenciaciones, representadas por el Bien –Ormuz o Ahura Mazda- y el Mal –Ahriman o Angra Mainyu- denominándose por ello en un principio Mazdeísmo, que a través de los tiempos fueron recogidas estas doctrinas por diversos pueblos o etnias, existiendo relaciones secretas entre todos estos movimientos maniqueístas, como por ejemplo las creencias de los bogomilitas búlgaros, -publicanos de la iglesia de Drugrutia con prácticas idénticas entre si.

Se presume que una de ellas, la de los esenios, provinentes de Asia Menos, fueron grupos de judíos ascetas, posiblemente del siglo I antes de Cristo, considerándose así mismos como los “sacerdotes puros”, considerando el libro sagrado de la Biblia, como un conjunto de mensajes esotéricos que debían interpretar correctamente, con el fin de encontrar la clave del futuro y por este medio llegar al “Mesías” que tanto influenció posteriormente en las corrientes occidentales, donde una de sus ramas cobró auge, pasando a llamarse principalmente cátaros.

Este conjunto de doctrinas, afinco sus raíces por Europa, y concretamente, a Occitania, ya en el siglo XII, se inició un gran crecimiento de la herejía, los valdenses, -llamados los pobres de Lión- después los bribones, junto con la denominación de albigenses en el mismo siglo, esta última denominación se debió por su afincamiento, y crecimiento de sus diócesis principales de Albi, Tolosa y Carcasona, siendo la primera ciudad, Albi, el núcleo desde donde irradiaron hacia el resto del territorio sur de Francia.

En un primer momento se conoció el movimiento emprendido contra ellos como la “cruzada albigense”, al ser la villa de Albi, el foco de expansión de este herejía, posteriormente sería conocida por todos, hasta llegar a nuestros días como la doctrina de los “Cátaros”, o “Buenos Hombres”.