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EJERCITOS CRUZADOS CONTRA LOS CATAROS

HISTORIA DE LOS CÁTAROS: CRUZADA CONTRA LOS CATAROS

EJERCITOS CRUZADOS CONTRA LOS CATAROS

Pocas veces en la historia de la humanidad se ha organizado una cruzada tan sanguinaria y cruel, como la sufrida por los cátaros

En contra de la herejía de los cátaros, se forma un gran ejército cruzado a orillas del río Roine, entre Lyón y Velence, si hacemos estricto caso de las cifras de sus componentes, siempre con la tendencia secular en la exageración de estas, diremos que según Guillén de Tudela, la cruzada contra los cátaros, se componía de 20.000 caballeros bien armados, mas de 200.000 soldados entre villanos, campesinos, a parte de los burgueses y personajes eclesiásticos.

Al frente de este numeroso ejército cruzado contra los cátaros, grandes señores, caballeros, mercenarios con derecho a botín, violar y arrasar todo cuento pudieran a su paso. Los villanos y campesinos no combatientes eran los encargados de la intendencia del ejército, víveres, aprovisionamiento de armas, así como el consabido grupo de prostitutas, para el entretenimiento de la soldadesca.

Toda esta máquinaria de cruzados anti cátaros, se pone en marcha el día de San Juan del año 1209, descendiendo por el Roine, hasta Montpelier, el 14 de julio del mismo año, forzándose conversaciones para la rendición de los cátaros, entre el legado papal Arnau Amalric y el vizconde Ramón Roger Trencavell, sin éxito.

Otro ejército cruzado contra los cátaros, va penetrando por Carcí, ante Casseneuil, cerca de Agen, dirigido por el belicoso arzobispo de Burdeos.

Las tropas cruzadas se detienen frente a la ciudad cátara de Beziers, el día 22 de julio de 1209, donde el obispo católico de Beziers Renaud de Montreyroux intenta parlamentar con Arnau Amalric, proponiéndole la entrega de 222 cátaros de la ciudad, pero los habitantes de ésta ciudad, se niegan en redondo.

Sucede que un grupo de soldados insulta a los cátaros posicionados tras las murallas, por lo que propicia una imprudente salida de una patrulla, para castigar a los provocadores, lo que aprovechan los cruzados para colarse por la puerta abierta de Beziers, invadiendo rápidamente toda la ciudad cátara, es tanto el ímpetu de los asaltantes, que no pueden impedir los cátaros, el incendio, destrucción, pillaje, y el degüello de todo lo que encuentran a su paso, hombres, mujeres, ancianos, y niños, ante lo horroroso del espectáculo, alguien le pregunta Amalric, como distinguir los cátaros del resto de los habitantes, pronunciándose aquella cruelísima frase del legado papal, “matadlos a todos, y Dios ya separará a los buenos”.

El día 3 de agosto siguiente, las tropas cruzadas atacan la ciudad cátara de Carcasona, que aun de sus dobles murallas, y lo inexpugnable de su asalto, permanece en la mente de todos, el violento fin de la ciudad cátara de Beziers, más aun cuando un traidor aconseja a Ramón Roger Trencavell, la salida a campo abierto con 100 caballeros para enfrentarse a Arnau Amalric, siendo todos hechos prisioneros, y asaltada Carcasona.

No corrió la misma suerte que la ciudad cátara de Beziers, al interceder por sus habitantes, Pedro el Católico de Aragón, y hasta el mismo Inocencio III, prohibiendo pasar a degüello a sus gentes, puesto que su deseo era juzgar por medio de la Inquisición a los cátaros existentes.

Desde este momento Amalric, cede el mando al terrible vizconde Simón de Montfort, quedando toda Occitania a su merced, con las tropas que el rey de Francia Felipe Augusto le facilitó, para el exterminio de los cátaros.

Aunque las tropas de los cruzados, hicieron uso de la obligada cuarentena, para licenciarse, a Simón de Montfort le quedaban aun efectivos con el propósito de seguir los ataques contra los cátaros, asolando todo el Languedoc , castillos cátaros como, Bram, Minerva, Termes, Cabaret, Lavaur, Puillorenç, Les Cassés, Montferrand, Motgey, incendia Altarriba, pasa a degüello a Pamis (a pesar de la prohibición papal) Foix en 1212, conquistan a sangre y fuego Agen, Castelsarrasin, Moissac, Montalbán, todas estas victorias de los cruzados , van seguidas otras tantas hogueras, que son encendidas para quemar vivos a los cátaros y sus simpatizantes.

Un hecho importante de la cruzada contra los cátaros, tiene lugar en la Batalla de Muret y el asalto a la ciudad, por Simón de Montfort contra Pedro el Católico, pero eso merece un capítulo a parte, por la relevancia que significo esta acción contra los cátaros.

Simón de Montfort, a parte sus crueldades, era un guerrero eficiente, cosa que a Inocencio III, le conviene, y Felipe Augusto le cede el dominio de las tierras cátaras de toda Occitania, a satisfacción de Montfort, siendo recibido por el rey de Francia en la población de Melun, agradeciéndole los servicios prestados a la corona, sin mas reconocimiento.

Por parte de los cátaros, experimentan un breve resurgir de sus cenizas, cuando el hijo de Ramón VI, asedia la plaza de los cruzados en Bellcaire en la Provenza, obteniendo una victoria que hace renacer las esperanzas de los cátaros, al ser derrotados los cruzados, lo que anima a Ramón VI, hacerse fuerte en Tolosa, acudiendo Simón de Montfort, y entablándose una furiosa batalla para recuperar la ciudad para los cruzados.

En el sitio de Tolosa defendida por los cátaros, una catapulta lanzada desde las murallas una gran piedra, que da de lleno en la cabeza de Simón de Montfort, muriendo casi instantáneamente, destrozándole el yelmo, la cota de malla y con ello la cabeza en varios pedazos, cayendo Montfort del caballo, la alegría en el bando cátaro es indescriptible, al poder eliminar a su mas encarnizado enemigo, el 2 de junio del año 1218, la leyenda dice que una enorme piedra es lanzada desde las almenas de Tolosa por varias mujeres cátaras, implicadas en la lucha, dando fin al su terrible enemigo.

Le sucede en la persecución de los cátaros Amalaric de Montfort, hijo de Simón, pero la verdad es que durante un tiempo, los cátaros obtienen resonantes victorias, comandados por Ramón VII, hijo de Ramón VI, por lo que es llamado a la ciudad de Meaux en 1229, proponiéndosele su rendición, a cambio de perdonar su vida, la de su familia junto con la de todos los tolosanos, que no acepta, solamente al morir prematuramente Ramón VII, el rey de Francia toma el dominio de toda la región cátara de Tolosa.

Los cátaros, son nuevamente perseguidos por la Inquisición con más ahínco si cabe, volviendo a la costumbre de los cruzados , en la implantación de las hogueras, que consumirán a centenares de Buenos Hombres y cuantos cátaro hallasen en su camino, por lo que en el año 1244, cae el castillo cátaro de Montsègur ultimo reducto de los cátaros, y en 1255 el castillo de Queribús, terminando de esta manera la persecución de los cátaros por la cruzada, y la diáspora de los pocos que han podido salvarse de estas terribles persecuciones.