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DOCUMENTACION SOBRE LOS CATAROS

HISTORIA DE LOS CÁTAROS: LA PERSECUCION DE LOS CATAROS

DOCUMENTACION SOBRE LOS CATAROS

Los cátaros como tantos otras herejías fueron perseguidos, pero con mas ahinco por el gran peligro que suponía hacia sus perseguidores.

Aunque la creencia ha sido siempre en la escasez documental referentes a los cataros, la verdad es bien contraria a ello, existiendo numerosos escritos tanto en el lado cataro como por sus enemigos más acérrimos, aunque este tipo de literatura es poco conocida.

Desvirtuándose no pocos errores sobre la vida de los cataros, ya que casi toda la información venía dada por los enemigos de esta herejía, hasta que han ido apareciendo noticias plasmadas en libros o documentos de ambas facciones, como para poder juzgar con cierto verismo, el paso de los cataros a partir de su implantación, tanto en Europa o, sobre todo en el Languedoc.

La agonía catara, es descrita en una buena colección por su autor Claude Martí, o bien en genérico título de la “Dulce Patria románica”, enmarcada en la Historia de los albigenses de Napoleón Peyrat, de una concepción novelesca que hizo notar con el seguimiento de los “castillos cataros”, poeta y músico cantoautor del siglo XX, en lengua occitana. Un gran medievalista Georges Duby, expresa con viveza el drama cataro, en el siguiente escrito:

“El historiador sólo interroga pecios, y estos restos proceden casi de todos los monumentos erigidos por el poder … Nada sabemos de la herejía, salvo por quienes la persiguieron y vencieron, por actas de condena de refutación … “.

Un documento al parecer cataro nombrado con el título de “Carta de Niquinta” extraído en fragmentos de libros teológicos o litúrgicos, que supusieron un gran revuelo entre los eruditos, desaparecido en el siglo XVII estando a cargo del historiador Guillaume Besse, al que se lo confió el archivero de la catedral de Toulouse, este oscuro historiador da a conocer con este nombre, una asamblea celebrada en el castillo de Saint-Félix de Caraman, presidida por el obispo oriental llamado “papa” Niquinta, ofreciendo datos sobre los cataros del siglo XII.

Los enemigos de los cataros, dan a conocer las “Sumas teológicas anticataras” del siglo XIII, en donde el cisterciense Bernardo de Claraval, reconoce implícitamente las dificultades de la contrapredicación hacia la herejía catara, a fin de establecer un marco para contrarrestar las predicaciones cataras, dando a entender la necesidad de la represión física contra los mismos. Estos documentos resultaron muy útiles de cara a los historiadores, por los cuales podían estudiar el fenómeno herético cataro. Otras sumas, como las “ Cartas invectivas del monje Eutimio de Peribleptos (1030), o bien la “Panoplia dogmática de Eutimio Zigabeno (hacia 1100) clérigo en tiempos del emperador Alejo Comneno, el escrito “Suma contra los herejes” redactado por Alain de Lille en Maguelone por el año 1190. Dos son las obras debidas a un valdense convertido al catolicismo Durand de Huesca, cuyos títulos son: “Libro contra la herejía” y “Libro contra los maniqueos sobre ellos años 1200 a 1220.

El arrepentimiento de algunos cataros, hacen aparecer noticias como “Manifestación de la herejía de los cataros” antes del año 1190 por Bonacursus, o bien “De la herejía de los cataros en Lombardía” de autor anónimo. En el siglo XIV aparecen el “Manual del Inquisidor” y la “Practica Inquisitionis” escritos por Bernard Gui, inquisidor dominico de Toulouse.

En controversia teológica de los dominicos,, podemos citar como la más erudita y extensa la titulada “Suma contra los cataros y los valdeses en cinco libros, por Moneta de Cremona, hacia el año 1240, en los numerosos puntos de apoyo de las Escrituras. Otro autor dominico el inquisidor Rainier Caccoti en 1250, con información de primera mano por haber sido un antiguo cataro arrepentido, expuesta en su obra “Suma contra los cataros y los Pobres de Lyon” aunque de sudosa buena intencionalidad. Con todo ello se originaron amplias controversias, entre las dos facciones de cataros y católicos, sobre todo en un principio, cuando los cataros gozaban de una permisividad aceptable, de la que posteriormente carecieron, una vez que el catarismo tomó fuerza como doctrina religiosa, frente a la intransigencia dogmática de Roma.

En contraposición se colocaron las fuentes cataras con sus escritos, debido a sus tratados manuales y Glosas escritas al margen de las biblias cataras, redactadas en lengua occitana, para la fácil comprensión popular.

El tratado cataro más antiguo, se le denomina precisamente “Tratado anónimo” copiado íntegramente a fin de utilizarlo contra loa cataros, creando el ya nombrado “Libro contra los maniqueos” se supone de Durand de Huesca intentando refutar el “Tratado anónimo” en el conocimiento del Nuevo Testamento, y en consonancia con la teoría del dualismo, escritos también para convencer a los adversarios de los cataros, y conculcar los ritos que debían aprender los catecúmenos.

Sobre este dualismo tenemos el tratado de “Libro de los dos principios” hacia el año 1230 o 1240, proveniente del Languedoc, considerado de los más antiguos. Probablemente el mas arcaico de estos ejemplares, procedían del fondo valdense de Dublin, traducidos a finales del siglo XV. Todos ellos naturalmente son extraídos de las enseñanzas de los Buenos Hombres en sus prédicas por todo el Languedoc.

A toda esta variadísima literatura, se han de tener en cuenta los “Archivos Inquisitoriales” dirigidos por los dominicos y franciscanos en la explicación de la herejía catara, cuyas recopilaciones son basados en los documentos judiciales de la Inquisición, de donde se desprende la sociología herética de Occitania y de Italia.

Extraídas de las “Sumas dominicas anticataras” se dan a conocer las pequeñas biografías de los acusados y delatores, con más de 5.500 declaraciones, tan solo en el registro de Bernad de Caux y Jean de Saint-Pierre en Lauragais, al igual de los hallados en algunos registros de sentencias.

Todo ello tiene una gran importancia con el fin de poder retratar, tanto a los cataros en su persecución, como a los diferentes personajes de la Inquisición, con los cuales se puede dar vida a todo el fenómeno que supuso, la evolución de la herejía catara en el mundo medieval de Occitania, en un tiempo historiográfico concreto.