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CASTILLOS DE LASTOURS

RUTA DE LOS CASTILLOS CATAROS: RUTA DE LA MONTAÑA NEGRA

CASTILLOS DE LASTOURS

Interesante como sus castillos cátaros, es la belleza de estas montañas, pobladas por robles, encinas, castaños, pinos y olivos, su famoso parque natural “Haut-Languedoc” con el “Pic de Nora” su punto mas alto.

En pleno centro de la Montaña Negra, podemos visitar un conjunto interesante de castillos cátaros, en donde hubo mucha incidencia en la lucha anti cátara, sembrando todo el territorio de hogueras, a fin de lanzar a sus llamas a los perfectos o todo aquel que se creyese simpatizante de la religión cátara.

En una serie de accidentadas colinas, con singularidades muy agrestes, se encuentran cuatro castillos cátaros, cuyo conjunto se denomina Lastours, estos son: Cabaret, Torre Regina, Flor de Espina, y Quertinbeux, a pesar de su estado ruinoso pero merece la pena su visita, teniendo en cuenta la emoción que representa, por los hechos históricos que allí sucedieron en la edad media.

En la misma región se encuentra, lo que fue el castillo de Miravall, a orillas del río Orbeil, que debió su nombre al señor del mismo castillo, Ramón de Miravall, donde las crónicas de la época llaman Ramaoun de Miraval, puesto que fue su casa natal, donde dice la misma crónica “Aissi nasquet al segle XII lou valent troubador Ramaoun de Miraval, lo mantenedor del paratge et de poesía”, y como bien dice la cita, famoso trovador, de aquellas tierras. Ocupando lo que antaño fue la capilla del castillo, veremos la iglesia de la Madre de Dios de Louse, altiva torre del más puro estilo románico

Cerca de esta zona se encuentra la subida al Martys pico de gran belleza paisajística, junto al río Orbeil, donde pueden dar magníficos paseos, por sus caminos y praderas de un verde casi lujurioso, toda la zona está salpicada por bosques de esbeltos abedules.

El pueblo de Miravall, bien merece una detenida visita, por sus encantadoras calles medievales, y la singularidad de estar construido algo alejado del pueblo, pero estratégicamente al borde de un barranco como mejor defensa de hacia sus enemigos.

Otro tanto se puede decir sobre el castillo de Saissac, cuyas ruinas pueden ser interesantes dado su glorioso pasado en las luchas contra los cátaros apreciándose al mismo tiempo, la cercana belleza de la iglesia de San Miquel.


A unos 8 Kilómetros de Saissac, se encuentra la admirable abadía de Santa María de Vilallonga del siglo XII, que aun estando en ruinas se aprecia la estupenda obra del arte románico.

Partiendo de a una distancia de 7 kilómetros podemos ver el Castillo de Villemagne, resaltando tanto su bien provista biblioteca sobre temas cátaros, como de su especial cocina en sus instalaciones, y poder probar los excelentes platos del Languedoc, el conocido vino Minervois, así como los hoteles de esta zona, en las ciudades de Castres, Revel, Mazanet o Lac-de-Sant Ferrol.