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0-AMAURY VI DE MONTFORT

HISTORIA DE LOS CÁTAROS: PROTAGONISTAS EN LA CRUZADA CONTRA LOS CATAROS

0-AMAURY VI DE MONTFORT

Personajes importantes que se vieron involucrados en las luchas contra los cátaros

AMAURY VI DE MONTFORT, (1195-1241) Francia, hijo de Simón IV de Montfort, sucedió a su padre en la Cruzada contra los Cátaros.

Tras la muerte de Simón de Montfort, en el sitio de Tolosa (Toulouse), su hijo Amaury toma las riendas del ejército, a fin de terminar la tarea que su padre emprendió con la Cruzada Albigense contra los cátaros.

Amaury se dirige con las tropas hacia la ciudad de Marmade cerca del río Garona, aun a pesar de que esta ciudad comandada por su respectivo conde, tiene esta una amplia experiencia en cuanto a sitios sufridos durante varias épocas de su existencia. En otoño del año 1218 Amaury se dirige hacia la población para cercarla con sus propias tropas, las cuales son interceptadas por Foix junto con el conde tolosano futuro Raimon VII.

Amaury tras la topada de sus guerreros con el enemigo, reacciona furiosamente, que a pesar de las grandes bajas por ambas partes, decide poner cerco a Marmande, hasta que en junio del año 1219, se le une un ejército al mando del príncipe Luís de Francia. Por lo tanto la ciudad asediada se ve en la imposibilidad de romper el cerco, es entonces cuando el conde de Marmande ha de capitular en las condiciones que les imponen las tropas francesas, asegurando que respetarían a la población, pero una vez conquistada la plaza, son hechos prisioneros el conde y cuatro caballeros, los invasores saquean e incendian la ciudad, sin respetar las condiciones impuestas por ellos mismos, pasando a cuchillo a todos sus habitantes sin distinción de sexos ni edades.

La Canción de la Cruzada, una vez más pone en énfasis estos acontecimientos con los siguientes versos (traducidos del Occitano):

“Las colinas, las planas, los caminos y los senderos / quedan cubiertos y llenos de hombres y mujeres, /e invadieron las tierras, franceses y Berruires, Flamencos y Argevinos, Normandos y Campañenses, / Bretones y Poitierinos, Alemanes y Bavaros, / Y es tan grande la turba de los asesinos / que la hueste completa comprende un millón trescientos mil ??”.

Como vemos Amaury VI de Montfort, se estrenó magníficamente como hombre de guerra (con ayuda ajena desde luego). Tras esta costosa campaña, el ejército francés, pone sitio a la ciudad de Tolosa al mando del príncipe de Francia regresando a París al cumplir la preceptiva cuarentena, sin haber doblegado burgo de Tolosa por lo que su padre le obliga regresar a Francia..

En esta ocasión Amaury entra de nuevo en escena, intentando convencer a los caballeros de su gran ejército, en la necesidad de atacar Tolosa, pero no los convence. Mientras tanto los tolosanos se preparan para un largo asedio, reuniendo pertrechos y alimentos, puesto que ya lo iban soportando durante tres años, aun así no les impidió hacer más de una salida con el fin de romper el cerco, incluso pudieron recuperar la cercana ciudad de Montreal. Acontece mientras tanto la muerte del Conde de Tolosa (el viejo) sucediéndole Raimon VII.

El 14 de julio del año 1223 muere el rey de Francia, sucediéndole su hijo , no obstante abandona la causa de la región tolosana, por asuntos que resolver en el norte de Francia.

Amaury VI de Montfort, se ve solo ante los acuciantes problemas de sus conquistas, abandona el sitio de Tolosa, optando por la conquista de Carcasona, la cual se rinde sin oposición, esto acontece en enero del año 1224, lo que ocasiona el fracaso guerrero de Amaury al intento de dominar el Languedoc contra la herejía cátara. A continuación Amaury renuncia a toda conquista y a sus derechos sobre estas tierras en favor de la corona francesa, regresando a su feudo de París.

Surgen nuevamente los poemas occitanos de la “Canción de la cruzada albigense” que traducidos dicen:

Más la Virgen María les será de guía / para retomar el camino en el desfallecimiento. / para que la sangre inocente no sea derramada. / Porque Sant Sernín los guía, que no sean cobardes / que Dios y la justicia y la fuerza del joven conde y los santos / todos ellos defenderán Tolosa. Amén.

Con estos acontecimientos, llega una breve pausa en la lucha que sostienen los cruzados, haciendo posible un periodo favorable para la reanudación de la actividad de los cátaros.