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¿CATAROS O NO CATAROS?

HISTORIA DE LOS CÁTAROS: ORIGEN DE LOS CATAROS

¿CATAROS O NO CATAROS?

Su origen se pierde en el tiempo, con unas doctrinas consideradas heréticas.

Hemos de tener en cuenta, que la civilización contemporánea, ya sea de la llamada Edad Moderna, o bien la más actual, coetáneas de los siglos XX o XXI, nos hemos acostumbrado a etiquetar, los tiempos pasados de una forma, y valga la redundancia, moderna, bien para distinguir las diferentes fases de la historia humana, adaptadas a un lenguaje inteligible, ya sea para los historiadores profesionales, como para el resto a que los demás pertenecemos.

Como ejemplos sencillos de este aserto, se puede decir, que las gentes de un determinado lugar cronológico, no se podían auto identificar como la pertenecientes al periodo alto medieval, o bien el estar en una época románica, renacentista, barroco o todas aquellas definiciones semánticas. Si a una persona del siglo XVI le pudieras decir que está en pleno renacimiento, podrían ocurrir dos cosas que te mirasen como a un loco, o te partiesen la cara, por un supuesto insulto.

Por lo tanto la designación de cataro, fue creada por el canónigo renano Eckbert de Schönau en el año 1163 como un cultismo, haciéndose eco del latín cati o catiers (en francés), proveniente esta acepción del griego catharos, que significaba, puros.

Los mismos cataros nunca se llamaron a si mismos puros, como tampoco “perfectos” sino que genéricamente adoptaban el nombre de apóstoles, cristianos, o bien Verdaderos Cristianos, Buenos Cristianos, Buenos Hombres y Buenas Mujeres. El apelativo de cataros, fue impuesto por la Inquisición a modo peyorativo, o significativo de infamia, desprecio, o bien como un insulto hacia la herejía catara.

Por lo que en la actualidad el nombre de cataro, tiene un significado bien claro, definido, y entendible para todo aquel interesado sobre el tema que nos ocupa.

Se ha de entender el catarismo como un movimiento religioso, hacia una concepción humanística en la tendencia a un purismo, que precisamente, en el cristianismo romano u ortodoxo griego no existía, por causa de la relajación moral. Los cataros predicaban la pureza del alma y los sentimientos humanitarios hacia los demás, sin perseguir metas políticas, económicas ni religiosas, sino un movimiento auténtico hacia la perfección del individuo, que fue abarcando, a gran parte de la sociedad europea, de buen acogimiento tanto por el pueblo en general como a muchos caballeros y príncipes. Tanto es así que las altas jerarquías políticas y eclesiásticas, vieron peligrar sus estatus, poniendo todo su poderío en la destrucción de los cataros.

Los padres de la Iglesia romana y griega, catalogaron a los cataros, como herejía, tomando el sentido etimológico, herejía, por una “elección” cristiana, en el sentido ilícito de los textos sagrados, que debían ser admitidos globalmente, ya que era tomado el movimiento cataro como una reforma inaceptable, como lo fuera siglos después el luteranismo, el cual tuvo fuerza y poder para separarse de la Iglesia tradicional, cosa que no ocurrió con el catarismo, el cual se convirtió en una religión muerta, al no existir un vínculo sagrado por medio de un clero que uniese a los creyentes con Dios.

Cosa es bien sabida que durante los dos últimos siglos de la Edad Media, la “Iglesia Oficial” de ocupó en destruir todo posible vínculo. Y solo gracias a la documentación que se ha podido salvar de los cataros, se puede hoy día, ofrecer un panorama más o menos completo de aquella época.